¡Mamá, hay un pito en el refrigerador!
Una amiga y su marido y sus suegros fueron a darse una vueltecita por
Italia y me trajeron un pito del David.
se voltearon a ver y pensaron lo mismo: “Este para Rox”. Siento
rebonito que la gente me conoce bien, sabe de mis gustos y los
fomenta. La parte triste de esta historia es que no se si el prosciutto es más
suave que el de bellota, snif.